Este blog fue creado, en su día, como algo festivo. Aún así, aqui he introducido alguna carta bastante intimista, personal, digna de mi diario de toda la vida. Supongo que se trata de dos caras de la misma moneda.
¿Qué escribir aqui cuando tu padre fallece de manera inesperada? Porque eso es lo que me ha ocurrido. Que me he quedado sin mi papa. Podría contar un millón de cosas. Como ha sucedido, como me siento, que reflexiones tengo ahora mismo sobre la vida...
Y todas las palabras que pudiera escribir resultarían huecas, vacias. Nada va a devolverme a mi papa. Ni el que yo me encuentre mejor o peor va a influir en ello. Sólo sé que lo he perdido, que nunca lo voy a recuperar, que nunca volverá. Sin embargo, nada de esto causa en mi una emoción especial. No me siento especialmente triste o abatida. ¿Seré un monstruo? Simplemente creo, que todavúa no he caido en la realidad. Que me creo que estoy viviendo una realidad paralela, al estilo de la teoria de la relatividad de Einstein. Y que de un momento a otro, cruzaré de nuevo la barrera espaco-temporal y volvere a encontrarme con mi padre.
De manera absurda, mi cerebro aún tiene la esperanza de que todo esto es mentira, de que esto es una irrealidad. Simplemente, mi consciencia, mi mente, no concibe una vida sin mi padre y por ello cree que todo esto es mentira, no es real, que es sencillamente una pesadilla de la que prontó despertará.
¿Será frivolidad pura y dura? ¿Será inmadurez? ¿Será soberbia? ¿Sera un extraño mecanismo cerebral para seguir adelante y sobrevivir a la pérdida? ¿Será mi falta de empatia? ¿Què será? ¿Por qué no estoy rota de dolor, por qué no me siento desamparada? ¿Por què? ¿Por què?
Mi prima Cristina dice que el cuerpo sigue adelante mitigando los sentimientos, porque es imposible vivir con el dolor inicial que se experimenta al perder al ser querido. Yo he experimentado sorpresa, dolor, pena. Pero se que no al cien por cien. Se que todos estos sentimientos han sido mitigados por el asombro, por la sorpresa de lo inesperado.
Pero se que si Dios me da salud, y vivo uno, dos, veinte o cuarenta años, algunos días, muchos días, varios días, sentiré pena, angustia, desamparo. Porque he perdido a mi padre y ya no lo puedo recuperar. Se ha ido y no volvera. Lo he perdido. Lo he perdido.
viernes, 23 de octubre de 2009
jueves, 1 de octubre de 2009
Tengo una corazonada
Tengo una corazonada.
Madrid no va a ser sede olimpica en 2016.
Si el espíritu del barón de Coubertain prevalece, creo que los Juegos Olímpicos irán para Río de Janeiro, pues Brasil es un pais en auge, con un presidente que está tomando medidas para acabar con la pobreza y crear una clase media, y desde el punto de vista económico, en los últimos años, la nación carioca ha experimentado un progreso impresionante en lo que a crecimiento y progreso económico-capitalista se refiere.
Si prevalece la pasta (que suele ser el interés que prima en todos los lugares, incluido el movimiento olímpico) la sede será Chicago, pues siempre el capital privado, cuando presume que va a obtener un beneficio, pone toda la carne (léase dólares) en el asador.
Tokio y Madrid las descarto. En Tokio ya se celebraron unos juegos olímpicos y los del 2008 fueron en China, asi que descarto Asia Oriental como sede. Y Madrid casi imposible, pues en el 2012 las Olimpiadas, dios mediante, serán en Londres, y en las últimas décadas no se repite continente en los Juegos Olímpicos sucesivos. Nos remitimos a las pruebas:
1972: Munich
1976: Montreal
1980: Moscu
1984: Los Angeles
1988: Seul
1992: Barcelona
1996: Atlanta
2000: Sidney
2004: Atenas
2008: Pekín
2012: Londres
Creo que en Madrid se ha cometido el error de base de presentarse en el 2016. Hubiera sido más adecuado, teniendo en cuenta la experiencia histórica presentarse para sede del 2020 o 2024 (joder, ya tendré cuarenta tacos para entonces. Si sigo en el mundo de los vivos, claro). Pero debido al faraonismo de Gallardón se elegió el 2012 al fin y al cabo tiene un 25% de posibilidades de cubrirse de gloria). Y lo siento por Gallardón porque me cae bien, pero creo que eligió mal por su enorme ambición. Ahora todo el mundo está muy volcado, pero si mañana viernes eligen otra ciudad, las criticas no se harán esperar: que si la elección de la fecha no fue la apropiada, que si se ha gastado un montón de dinero para nada, que va a hacer ahora Gallardón... (cosas ciertas, por otra parte).
No voy a decir que no me gustaría que Madrid fuese elegida. La Olimpiada de Barcelona '92 es uno de los mejores recuerdos mediáticos que tengo en mi vida y para mi supuso una gran decepción que mis padres no me dejaran ir ese verano a Barcelona durante la celebración de los Juegos. Pero ya con la visión de adulto, cuando ya no tienes tantas ilusiones y ves el trasfondo de las cosas, y tienes hipoteca y te conviertes, por lo general, en alguien un poco aburrido, monótono y gris en lo que al bolsillo se refiere, prefiero que no den las Olimpiadas a Madrid porque aunque eso generará mucho empleo, se construirán infraestructuras y se mejoraran las vias de comunicación y bla, bla, bla; supondrá que aparezcan unos cuantos impuestos más (que permaneceran forever and ever), que suban los precios de muchas cosas y en suma, que toquen mi maltrecho bolsillo.
En suma: Si Madrid sale elegida me emocionaré. Y si no, quedaré aliviada
Madrid no va a ser sede olimpica en 2016.
Si el espíritu del barón de Coubertain prevalece, creo que los Juegos Olímpicos irán para Río de Janeiro, pues Brasil es un pais en auge, con un presidente que está tomando medidas para acabar con la pobreza y crear una clase media, y desde el punto de vista económico, en los últimos años, la nación carioca ha experimentado un progreso impresionante en lo que a crecimiento y progreso económico-capitalista se refiere.
Si prevalece la pasta (que suele ser el interés que prima en todos los lugares, incluido el movimiento olímpico) la sede será Chicago, pues siempre el capital privado, cuando presume que va a obtener un beneficio, pone toda la carne (léase dólares) en el asador.
Tokio y Madrid las descarto. En Tokio ya se celebraron unos juegos olímpicos y los del 2008 fueron en China, asi que descarto Asia Oriental como sede. Y Madrid casi imposible, pues en el 2012 las Olimpiadas, dios mediante, serán en Londres, y en las últimas décadas no se repite continente en los Juegos Olímpicos sucesivos. Nos remitimos a las pruebas:
1972: Munich
1976: Montreal
1980: Moscu
1984: Los Angeles
1988: Seul
1992: Barcelona
1996: Atlanta
2000: Sidney
2004: Atenas
2008: Pekín
2012: Londres
Creo que en Madrid se ha cometido el error de base de presentarse en el 2016. Hubiera sido más adecuado, teniendo en cuenta la experiencia histórica presentarse para sede del 2020 o 2024 (joder, ya tendré cuarenta tacos para entonces. Si sigo en el mundo de los vivos, claro). Pero debido al faraonismo de Gallardón se elegió el 2012 al fin y al cabo tiene un 25% de posibilidades de cubrirse de gloria). Y lo siento por Gallardón porque me cae bien, pero creo que eligió mal por su enorme ambición. Ahora todo el mundo está muy volcado, pero si mañana viernes eligen otra ciudad, las criticas no se harán esperar: que si la elección de la fecha no fue la apropiada, que si se ha gastado un montón de dinero para nada, que va a hacer ahora Gallardón... (cosas ciertas, por otra parte).
No voy a decir que no me gustaría que Madrid fuese elegida. La Olimpiada de Barcelona '92 es uno de los mejores recuerdos mediáticos que tengo en mi vida y para mi supuso una gran decepción que mis padres no me dejaran ir ese verano a Barcelona durante la celebración de los Juegos. Pero ya con la visión de adulto, cuando ya no tienes tantas ilusiones y ves el trasfondo de las cosas, y tienes hipoteca y te conviertes, por lo general, en alguien un poco aburrido, monótono y gris en lo que al bolsillo se refiere, prefiero que no den las Olimpiadas a Madrid porque aunque eso generará mucho empleo, se construirán infraestructuras y se mejoraran las vias de comunicación y bla, bla, bla; supondrá que aparezcan unos cuantos impuestos más (que permaneceran forever and ever), que suban los precios de muchas cosas y en suma, que toquen mi maltrecho bolsillo.
En suma: Si Madrid sale elegida me emocionaré. Y si no, quedaré aliviada
jueves, 20 de agosto de 2009
Atletismo de chicas
Estos días estoy viendo otro de mis eventos mediáticos clásicos del verano: Los campeonatos del mundo de atletismo al aire libre. Esta vez se disputan en Berlín, y de momento, la palentina Marta Dominguez ha ganado la medalla de oro en los 3000 obstáculos. Me alegro especialmente por ella sobre todo después de la final de las Olimpiadas de Pekín, en la que se cayó en la última vuelta cuando tenía opciones claras de medalla.
La prueba estrella de los campeonatos, aparte del marathon, es la de los 100 metros masculinos, básicamente por su espectacularidad. El record en esta categoria ha ido bajando, décima a décima, en los últimos años, y los más atrevidos osan a aventurar que Usain Bolt podría incluso acercarse a la barrera de los ocho segundos, toda una bestialidad.
Y entonces yo pienso. ¿Qué hay de los cien metros lisos femeninos? es uno de los records más antiguos del atletismo. El 10.49 de hace más de veinte años de la fallecida Florence Griffith no ha sido superado por nadie. ¿Se trata de una marca tan increible como la de Bob Beamon en el salto de longitud? ¿Acaso Florence Griffith era la mejor atleta de todos los tiempos o sencillamente se ponía hasta arriba de sustancias ilegales y ahora como controlan más el tema ya no es posible doparse tanto como para superar la marca? No sé. Pero me resulta curioso que en la prueba masculina el estratosférico record se supere décima a décima con cierta facilidad mientras que el record femenino se presenta como una meta inalcanzable.
Evidenremente una mujer nunca será tan rápida como un hombre. Ni tan fuerte. Si acaso más flexible, pero no se si esto es cierto. No se si alguna vez una mujer bajará de los diez segundos, pero.... ¿tanto cuesta rebasar los 10.49 en la època de la biomecánica?
No se si mis reflexiones se deben a la más simple ignorancia y sencillamente estoy diciendo tremendos disparates o es que no interesa tanto que el atletismo femenino mejore sus marcas porque sencillamente no interesa a nadie el deporte (atelismo) femenino y no se ponen los medios para lograr marcas más espectaculares en la prueba reina de la velocidad
La prueba estrella de los campeonatos, aparte del marathon, es la de los 100 metros masculinos, básicamente por su espectacularidad. El record en esta categoria ha ido bajando, décima a décima, en los últimos años, y los más atrevidos osan a aventurar que Usain Bolt podría incluso acercarse a la barrera de los ocho segundos, toda una bestialidad.
Y entonces yo pienso. ¿Qué hay de los cien metros lisos femeninos? es uno de los records más antiguos del atletismo. El 10.49 de hace más de veinte años de la fallecida Florence Griffith no ha sido superado por nadie. ¿Se trata de una marca tan increible como la de Bob Beamon en el salto de longitud? ¿Acaso Florence Griffith era la mejor atleta de todos los tiempos o sencillamente se ponía hasta arriba de sustancias ilegales y ahora como controlan más el tema ya no es posible doparse tanto como para superar la marca? No sé. Pero me resulta curioso que en la prueba masculina el estratosférico record se supere décima a décima con cierta facilidad mientras que el record femenino se presenta como una meta inalcanzable.
Evidenremente una mujer nunca será tan rápida como un hombre. Ni tan fuerte. Si acaso más flexible, pero no se si esto es cierto. No se si alguna vez una mujer bajará de los diez segundos, pero.... ¿tanto cuesta rebasar los 10.49 en la època de la biomecánica?
No se si mis reflexiones se deben a la más simple ignorancia y sencillamente estoy diciendo tremendos disparates o es que no interesa tanto que el atletismo femenino mejore sus marcas porque sencillamente no interesa a nadie el deporte (atelismo) femenino y no se ponen los medios para lograr marcas más espectaculares en la prueba reina de la velocidad
martes, 11 de agosto de 2009
Verano
El mes de julio junto con el de marzo es uno de mis favoritos del año. No puedo decir lo mismo de Agosto, en el que los días ya empiezan a acortarse y vienen las fiestas de Leganés, en las que siempre la reflexión acude a mi mente en plan ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿adónde voy?. No obstante el verano es mi época favorita del año, y si estoy de vacaciones, mejor que mejor.
Admito que desde que no coincido con mis amigas en las vacaciones, cuando éstas llegan, parece que no me apetecen tanto, pero una vez que me introduzco en el mundo del descanso, lo que no quiero es volver a trabajar. Este año he sufrido bastante el sindrome post-vacacional. En primer lugar por la gran cantidad de trabajo acumulado en mi ausencia (empiezo a creer que soy imprescindible en mi división= y en segundo lugar por la falta de motivación en mi puesto, que cada vez me parece más monótono y aburrido (que lo es).
Pero creo que aunque tuviera el trabajo más apasionante del mundo, si me pagaran sin hacer nada sería feliz. Ya me buscaría mis propias actividades y obligaciones autoimpuestas. Admito que de mayor quiero ser como la Preysler, cuyo único trabajo consiste en cuidarse.
Pero como soy pobre no tendré nunca esa suerte. En fin, volveré a la cruda realidad. Mientras, seguiré disfrutando del resto del verano... aunque sea trabajando
Admito que desde que no coincido con mis amigas en las vacaciones, cuando éstas llegan, parece que no me apetecen tanto, pero una vez que me introduzco en el mundo del descanso, lo que no quiero es volver a trabajar. Este año he sufrido bastante el sindrome post-vacacional. En primer lugar por la gran cantidad de trabajo acumulado en mi ausencia (empiezo a creer que soy imprescindible en mi división= y en segundo lugar por la falta de motivación en mi puesto, que cada vez me parece más monótono y aburrido (que lo es).
Pero creo que aunque tuviera el trabajo más apasionante del mundo, si me pagaran sin hacer nada sería feliz. Ya me buscaría mis propias actividades y obligaciones autoimpuestas. Admito que de mayor quiero ser como la Preysler, cuyo único trabajo consiste en cuidarse.
Pero como soy pobre no tendré nunca esa suerte. En fin, volveré a la cruda realidad. Mientras, seguiré disfrutando del resto del verano... aunque sea trabajando
jueves, 9 de julio de 2009
En memoria a Michael Jackson
Las cosas que vive uno de niño nunca se olvidan. Se graban con fuego en la memoria y en el corazón.
Supongo que por este motivo he sentido la muerte de Michael Jackson. Durante mi más tierna infancia, viví intensamente el momento en el que se estrenó el video de Thriller. Me impactó mucho a mis cinco años. No me daba miedo, lo veía, pero lo de los zombis saliendo de las tumbas, los harapos, las manos que surgían de la tierra... ufff, aterrorizarme no me aterrorizaba, pero no me molaba especialmente ver esas cosas. Durante muchos años no lo volvieron a emitir, y cuando años después, con trece o catorce años lo volví a ver en un programa musical matutino que pusieron un verano (clip, clap, video se llamaba) me alegró mucho poder ver la versión integra, de catorce minutos, y comprobar que era tal y como lo recordaba.
Otro hito de Jackson en mi infancia fue el video de Usa for Africa. Hasta el momento nunca se había hecho eso: reunir a tantos cantantes para recaudar dinero para los hambrientos de Etiopia. Me acuerdo muy bien que la primera vez que vi el video era una tarde, estaba yo en casa, y el locutor insitíó mucho en la gran cantidad de artistas reunidos y la originalidad de la propuesta. En esas fechas, mucha gente llevaba la camiseta blanca con letras azules por la calle.
Lo cierto es que hasta mediados de los noventa, cada video y disco de Michael Jackson era esperado con expectación. Ninguno supero al de Thriller, pero eran buenos. Black or White, Jump, Scream (con su hermana Janet), Do you remeber time? o el video que hizo con Naomi Campbell los repetían hasta la saciedad. Y las canciones eran buenas
Y confieso que una de mis frustraciones infantiles fue no ver Moonwalker, aquella extraña película de Michael Jackson que mi prima Cristina y Jose Miguel si fueron a ver, mientras Mari Mar y yo vimos El oso en los minicines Ideal....
Precisamente por eso, porque durante mi infancia Michael Jackson fue el indiscutible rey del pop, me daba mucha pena estos últimos años cuando sólo era protagonista por sus extravagancias en su vida privada. Cuando le acusaron de pederastia o cuando vi el famoso documental de Telemadrid, comprando compulsivamente, o hablando de su arbol de pensar en Neverland, en cierto sentido se me cayó e mundo a los pies... ¿cómo alguien con tanto talento podía haberse convertido en el hazmerreir de la prensa internacional? ¿Cómo el que fue hábil para comprar los derechos de las canciones de los Beatles, o rodearse de muy buenos guitarristas y coristas en sus conciertos había caido en eso? Una lástima.
Todas estas cosas y muchas más hacen que Michael Jackson tenga un lugar especial en mi corazón. Porque está vinculado a mis primeros años de vida, como Naranjito, Candy Candy, V o ls Olimpiadas de Calgary y Seúl 88. Cuando todo era fácil, bonito y sencillo. Los momentos gloriosos de Michael Jackson forman parte de mi paraiso (la infancia perdida, como dijo Machado). Y por eso siempre le tendré un cariño especial y le recordaré como el que fue en los ochenta: el lider indiscutible del pop. Original en sus canciones y videos, creador de un estilo propio.
El ha muerto pero ha nacido su leyenda...
PD Y veo dificilmente superable el record de ventas de Thriller, un disco excelente
Supongo que por este motivo he sentido la muerte de Michael Jackson. Durante mi más tierna infancia, viví intensamente el momento en el que se estrenó el video de Thriller. Me impactó mucho a mis cinco años. No me daba miedo, lo veía, pero lo de los zombis saliendo de las tumbas, los harapos, las manos que surgían de la tierra... ufff, aterrorizarme no me aterrorizaba, pero no me molaba especialmente ver esas cosas. Durante muchos años no lo volvieron a emitir, y cuando años después, con trece o catorce años lo volví a ver en un programa musical matutino que pusieron un verano (clip, clap, video se llamaba) me alegró mucho poder ver la versión integra, de catorce minutos, y comprobar que era tal y como lo recordaba.
Otro hito de Jackson en mi infancia fue el video de Usa for Africa. Hasta el momento nunca se había hecho eso: reunir a tantos cantantes para recaudar dinero para los hambrientos de Etiopia. Me acuerdo muy bien que la primera vez que vi el video era una tarde, estaba yo en casa, y el locutor insitíó mucho en la gran cantidad de artistas reunidos y la originalidad de la propuesta. En esas fechas, mucha gente llevaba la camiseta blanca con letras azules por la calle.
Lo cierto es que hasta mediados de los noventa, cada video y disco de Michael Jackson era esperado con expectación. Ninguno supero al de Thriller, pero eran buenos. Black or White, Jump, Scream (con su hermana Janet), Do you remeber time? o el video que hizo con Naomi Campbell los repetían hasta la saciedad. Y las canciones eran buenas
Y confieso que una de mis frustraciones infantiles fue no ver Moonwalker, aquella extraña película de Michael Jackson que mi prima Cristina y Jose Miguel si fueron a ver, mientras Mari Mar y yo vimos El oso en los minicines Ideal....
Precisamente por eso, porque durante mi infancia Michael Jackson fue el indiscutible rey del pop, me daba mucha pena estos últimos años cuando sólo era protagonista por sus extravagancias en su vida privada. Cuando le acusaron de pederastia o cuando vi el famoso documental de Telemadrid, comprando compulsivamente, o hablando de su arbol de pensar en Neverland, en cierto sentido se me cayó e mundo a los pies... ¿cómo alguien con tanto talento podía haberse convertido en el hazmerreir de la prensa internacional? ¿Cómo el que fue hábil para comprar los derechos de las canciones de los Beatles, o rodearse de muy buenos guitarristas y coristas en sus conciertos había caido en eso? Una lástima.
Todas estas cosas y muchas más hacen que Michael Jackson tenga un lugar especial en mi corazón. Porque está vinculado a mis primeros años de vida, como Naranjito, Candy Candy, V o ls Olimpiadas de Calgary y Seúl 88. Cuando todo era fácil, bonito y sencillo. Los momentos gloriosos de Michael Jackson forman parte de mi paraiso (la infancia perdida, como dijo Machado). Y por eso siempre le tendré un cariño especial y le recordaré como el que fue en los ochenta: el lider indiscutible del pop. Original en sus canciones y videos, creador de un estilo propio.
El ha muerto pero ha nacido su leyenda...
PD Y veo dificilmente superable el record de ventas de Thriller, un disco excelente
martes, 16 de junio de 2009
Cuanto costa???
No entiendo mucho de economía pero si tengo claros una serie de pensamientos, que para mi son axiomas:
a) El precio lo pone el comprador, no el vendedor
b) Las cosas cuestan lo que se quiera dar por ellas
Creo que estas dos ideas están estrechamente relacionados. No se explicar muy bien la diferencia entre coste y valor, pero si se que son dos conceptos que se confuden.
Para mi un yorkside (o como quiera que se llame el chucho ese) no vale ni un centimo de euro, mientras que otras personas pagan más de seiscientos euros por tener uno. Para mi tiene mucho valor pintar un cuadro, aunque sea en una cutre academia de barrio, y eso no se paga en el mercado salvo que después el autor se convierta en un Picasso.
¿Y cuánto cuesta Cristinao Ronaldo? Todo el mundo está escandalizado por lo que el Real Madrid ha pagado por él. Que si está sobrevalorado, que si no es un precio de mercado, que si es una vergüenza que se pague esa elevada cantidad de dinero en tiempos de crisis... A mi siempre me ha resultado curioso lo bien pagado que se paga el talento, o por lo menos, ciertos talentos. Hay concursos de relatos cortos, de pequeños pueblos, que pagan doscientos euros al ganador por un relato de no más de tres páginas, lo cual, según mi opinión, no implica esforzarse en demasía. Pero siempre me ha llamado la atención lo mucho que se cobra por esto, mientras que otros trabajos, quizás no tan talentosos, pero si más comunes, se remuneran fatal. Imagino que la valoración del talento, es también algo subjetivo.
Es de suponer que el talento con el balón del portugués es como la voz única de Rocío Jurado, o la habilidad peculiar de Indurain para escalar un puerto de montaña, o la exclusividad de pensamiento de Cervantes para escribir El Quijote. Tods ellos hicieron algo singular, algo que ¿sólo ellos? fueron o son capaces de hacer porque son talentosos o por lo menos han trabajado con su taento y han creado algo único, irrepetible. Ahora bien, ¿todos los talentos son igual de costosos? ¿Todos los talentos valen igual?
El talento no tiene precio. Para todo lo demás: mastercard
a) El precio lo pone el comprador, no el vendedor
b) Las cosas cuestan lo que se quiera dar por ellas
Creo que estas dos ideas están estrechamente relacionados. No se explicar muy bien la diferencia entre coste y valor, pero si se que son dos conceptos que se confuden.
Para mi un yorkside (o como quiera que se llame el chucho ese) no vale ni un centimo de euro, mientras que otras personas pagan más de seiscientos euros por tener uno. Para mi tiene mucho valor pintar un cuadro, aunque sea en una cutre academia de barrio, y eso no se paga en el mercado salvo que después el autor se convierta en un Picasso.
¿Y cuánto cuesta Cristinao Ronaldo? Todo el mundo está escandalizado por lo que el Real Madrid ha pagado por él. Que si está sobrevalorado, que si no es un precio de mercado, que si es una vergüenza que se pague esa elevada cantidad de dinero en tiempos de crisis... A mi siempre me ha resultado curioso lo bien pagado que se paga el talento, o por lo menos, ciertos talentos. Hay concursos de relatos cortos, de pequeños pueblos, que pagan doscientos euros al ganador por un relato de no más de tres páginas, lo cual, según mi opinión, no implica esforzarse en demasía. Pero siempre me ha llamado la atención lo mucho que se cobra por esto, mientras que otros trabajos, quizás no tan talentosos, pero si más comunes, se remuneran fatal. Imagino que la valoración del talento, es también algo subjetivo.
Es de suponer que el talento con el balón del portugués es como la voz única de Rocío Jurado, o la habilidad peculiar de Indurain para escalar un puerto de montaña, o la exclusividad de pensamiento de Cervantes para escribir El Quijote. Tods ellos hicieron algo singular, algo que ¿sólo ellos? fueron o son capaces de hacer porque son talentosos o por lo menos han trabajado con su taento y han creado algo único, irrepetible. Ahora bien, ¿todos los talentos son igual de costosos? ¿Todos los talentos valen igual?
El talento no tiene precio. Para todo lo demás: mastercard
viernes, 12 de junio de 2009
Tengo un problema
Creo que tengo un problema con internet. Pensaba que no, pero es cierto. Desde que mi vecino benefactor ha desaparecido (llevaba tres años enganchada a su linea) tengo mono. No es que me pase horas y horas, dandole al navegador. Pero antes, me conectaba veinte minutitos y veia el correo, leia el periódico, me metía en el facebook a cotillear... y ahora ni eso. Y lo hecho de menos, ¡vaya que si lo hecho de menos! Y ahora viene el dilema... ¿me pongo ADSL en mi casa y me voy a vivir allí? ¿Convenzo a mis padres para que lo pongan y yo pago la diferencia? ¿Me pago un mini modem de esos para conectarme cuando quiera? Anda que no me fastidia pagar por lo que he tenido gratis... (e ilegalmente).
Pero la cuestión es, ¿cuántas necesidades irreales se me han creado con las nuevas tecnologías? Ya no hablo de la tele ni de la radio, que conozco desde que nací. Ni del coche, sin el que ahora me costaría vivir, porque son elementos que están ahí, desde siempre, es decir, desde que naci. Hablo de internet, del teléfono movil, del ordenador... de todas aquellas cosas que han ido apareciendo a lo largo de mis treintaiun años de vida, sin las que antes vivía, y de las que ahora me resulta complicado prescindir. Y no es que sea una forofa de todas ellas, pues no me paso enganchada al movil las veinticuatro horas y a veces lo enciendo a las once o doce de la mañana (total, se que nadie me va a llamar). Ni tampoco me paso las horas muertas ante el ordenador... pero siento que si no tengo esa pequeña conexión con los demás es como si me sintiera aislada, como si perdiera la oportunidad de recibir una llamada o mensaje inesperado, que quien sabe si puede cambiar mi vida. Como cuando te llaman tus amigos para que salgas un rato. Antes, sin movil, te quedabas en casa y punto. Ahora cuando ves la llamada perdida y no te has dado cuenta, te llevan los demonios.
En suma, son pequeñas cargas que nos van lastrando, aunque no somos conscientes de ello hasta que un día te quedas sin la conexión gratuita a internet de tu anónimo vecino o te dejas el movil en casa. Pequeñas necesidades, pequeños consumos, que te hacen ser cada vez más dependientes de lo exterior, de lo tecnológico, de lo efimero. Ahora trato de recordar lo que hacía antes de que el internet entrara en mi vida: leía, veía más la tele, dibujaba, imaginaba, pensaba o sencillamente me aburría. Quizás debería hacer eso: volver a lo anterior o directamente recuperar el placer del aburrimiento.
Pero la cuestión es, ¿cuántas necesidades irreales se me han creado con las nuevas tecnologías? Ya no hablo de la tele ni de la radio, que conozco desde que nací. Ni del coche, sin el que ahora me costaría vivir, porque son elementos que están ahí, desde siempre, es decir, desde que naci. Hablo de internet, del teléfono movil, del ordenador... de todas aquellas cosas que han ido apareciendo a lo largo de mis treintaiun años de vida, sin las que antes vivía, y de las que ahora me resulta complicado prescindir. Y no es que sea una forofa de todas ellas, pues no me paso enganchada al movil las veinticuatro horas y a veces lo enciendo a las once o doce de la mañana (total, se que nadie me va a llamar). Ni tampoco me paso las horas muertas ante el ordenador... pero siento que si no tengo esa pequeña conexión con los demás es como si me sintiera aislada, como si perdiera la oportunidad de recibir una llamada o mensaje inesperado, que quien sabe si puede cambiar mi vida. Como cuando te llaman tus amigos para que salgas un rato. Antes, sin movil, te quedabas en casa y punto. Ahora cuando ves la llamada perdida y no te has dado cuenta, te llevan los demonios.
En suma, son pequeñas cargas que nos van lastrando, aunque no somos conscientes de ello hasta que un día te quedas sin la conexión gratuita a internet de tu anónimo vecino o te dejas el movil en casa. Pequeñas necesidades, pequeños consumos, que te hacen ser cada vez más dependientes de lo exterior, de lo tecnológico, de lo efimero. Ahora trato de recordar lo que hacía antes de que el internet entrara en mi vida: leía, veía más la tele, dibujaba, imaginaba, pensaba o sencillamente me aburría. Quizás debería hacer eso: volver a lo anterior o directamente recuperar el placer del aburrimiento.
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