Las cosas que vive uno de niño nunca se olvidan. Se graban con fuego en la memoria y en el corazón.
Supongo que por este motivo he sentido la muerte de Michael Jackson. Durante mi más tierna infancia, viví intensamente el momento en el que se estrenó el video de Thriller. Me impactó mucho a mis cinco años. No me daba miedo, lo veía, pero lo de los zombis saliendo de las tumbas, los harapos, las manos que surgían de la tierra... ufff, aterrorizarme no me aterrorizaba, pero no me molaba especialmente ver esas cosas. Durante muchos años no lo volvieron a emitir, y cuando años después, con trece o catorce años lo volví a ver en un programa musical matutino que pusieron un verano (clip, clap, video se llamaba) me alegró mucho poder ver la versión integra, de catorce minutos, y comprobar que era tal y como lo recordaba.
Otro hito de Jackson en mi infancia fue el video de Usa for Africa. Hasta el momento nunca se había hecho eso: reunir a tantos cantantes para recaudar dinero para los hambrientos de Etiopia. Me acuerdo muy bien que la primera vez que vi el video era una tarde, estaba yo en casa, y el locutor insitíó mucho en la gran cantidad de artistas reunidos y la originalidad de la propuesta. En esas fechas, mucha gente llevaba la camiseta blanca con letras azules por la calle.
Lo cierto es que hasta mediados de los noventa, cada video y disco de Michael Jackson era esperado con expectación. Ninguno supero al de Thriller, pero eran buenos. Black or White, Jump, Scream (con su hermana Janet), Do you remeber time? o el video que hizo con Naomi Campbell los repetían hasta la saciedad. Y las canciones eran buenas
Y confieso que una de mis frustraciones infantiles fue no ver Moonwalker, aquella extraña película de Michael Jackson que mi prima Cristina y Jose Miguel si fueron a ver, mientras Mari Mar y yo vimos El oso en los minicines Ideal....
Precisamente por eso, porque durante mi infancia Michael Jackson fue el indiscutible rey del pop, me daba mucha pena estos últimos años cuando sólo era protagonista por sus extravagancias en su vida privada. Cuando le acusaron de pederastia o cuando vi el famoso documental de Telemadrid, comprando compulsivamente, o hablando de su arbol de pensar en Neverland, en cierto sentido se me cayó e mundo a los pies... ¿cómo alguien con tanto talento podía haberse convertido en el hazmerreir de la prensa internacional? ¿Cómo el que fue hábil para comprar los derechos de las canciones de los Beatles, o rodearse de muy buenos guitarristas y coristas en sus conciertos había caido en eso? Una lástima.
Todas estas cosas y muchas más hacen que Michael Jackson tenga un lugar especial en mi corazón. Porque está vinculado a mis primeros años de vida, como Naranjito, Candy Candy, V o ls Olimpiadas de Calgary y Seúl 88. Cuando todo era fácil, bonito y sencillo. Los momentos gloriosos de Michael Jackson forman parte de mi paraiso (la infancia perdida, como dijo Machado). Y por eso siempre le tendré un cariño especial y le recordaré como el que fue en los ochenta: el lider indiscutible del pop. Original en sus canciones y videos, creador de un estilo propio.
El ha muerto pero ha nacido su leyenda...
PD Y veo dificilmente superable el record de ventas de Thriller, un disco excelente
jueves, 9 de julio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
Cuanto costa???
No entiendo mucho de economía pero si tengo claros una serie de pensamientos, que para mi son axiomas:
a) El precio lo pone el comprador, no el vendedor
b) Las cosas cuestan lo que se quiera dar por ellas
Creo que estas dos ideas están estrechamente relacionados. No se explicar muy bien la diferencia entre coste y valor, pero si se que son dos conceptos que se confuden.
Para mi un yorkside (o como quiera que se llame el chucho ese) no vale ni un centimo de euro, mientras que otras personas pagan más de seiscientos euros por tener uno. Para mi tiene mucho valor pintar un cuadro, aunque sea en una cutre academia de barrio, y eso no se paga en el mercado salvo que después el autor se convierta en un Picasso.
¿Y cuánto cuesta Cristinao Ronaldo? Todo el mundo está escandalizado por lo que el Real Madrid ha pagado por él. Que si está sobrevalorado, que si no es un precio de mercado, que si es una vergüenza que se pague esa elevada cantidad de dinero en tiempos de crisis... A mi siempre me ha resultado curioso lo bien pagado que se paga el talento, o por lo menos, ciertos talentos. Hay concursos de relatos cortos, de pequeños pueblos, que pagan doscientos euros al ganador por un relato de no más de tres páginas, lo cual, según mi opinión, no implica esforzarse en demasía. Pero siempre me ha llamado la atención lo mucho que se cobra por esto, mientras que otros trabajos, quizás no tan talentosos, pero si más comunes, se remuneran fatal. Imagino que la valoración del talento, es también algo subjetivo.
Es de suponer que el talento con el balón del portugués es como la voz única de Rocío Jurado, o la habilidad peculiar de Indurain para escalar un puerto de montaña, o la exclusividad de pensamiento de Cervantes para escribir El Quijote. Tods ellos hicieron algo singular, algo que ¿sólo ellos? fueron o son capaces de hacer porque son talentosos o por lo menos han trabajado con su taento y han creado algo único, irrepetible. Ahora bien, ¿todos los talentos son igual de costosos? ¿Todos los talentos valen igual?
El talento no tiene precio. Para todo lo demás: mastercard
a) El precio lo pone el comprador, no el vendedor
b) Las cosas cuestan lo que se quiera dar por ellas
Creo que estas dos ideas están estrechamente relacionados. No se explicar muy bien la diferencia entre coste y valor, pero si se que son dos conceptos que se confuden.
Para mi un yorkside (o como quiera que se llame el chucho ese) no vale ni un centimo de euro, mientras que otras personas pagan más de seiscientos euros por tener uno. Para mi tiene mucho valor pintar un cuadro, aunque sea en una cutre academia de barrio, y eso no se paga en el mercado salvo que después el autor se convierta en un Picasso.
¿Y cuánto cuesta Cristinao Ronaldo? Todo el mundo está escandalizado por lo que el Real Madrid ha pagado por él. Que si está sobrevalorado, que si no es un precio de mercado, que si es una vergüenza que se pague esa elevada cantidad de dinero en tiempos de crisis... A mi siempre me ha resultado curioso lo bien pagado que se paga el talento, o por lo menos, ciertos talentos. Hay concursos de relatos cortos, de pequeños pueblos, que pagan doscientos euros al ganador por un relato de no más de tres páginas, lo cual, según mi opinión, no implica esforzarse en demasía. Pero siempre me ha llamado la atención lo mucho que se cobra por esto, mientras que otros trabajos, quizás no tan talentosos, pero si más comunes, se remuneran fatal. Imagino que la valoración del talento, es también algo subjetivo.
Es de suponer que el talento con el balón del portugués es como la voz única de Rocío Jurado, o la habilidad peculiar de Indurain para escalar un puerto de montaña, o la exclusividad de pensamiento de Cervantes para escribir El Quijote. Tods ellos hicieron algo singular, algo que ¿sólo ellos? fueron o son capaces de hacer porque son talentosos o por lo menos han trabajado con su taento y han creado algo único, irrepetible. Ahora bien, ¿todos los talentos son igual de costosos? ¿Todos los talentos valen igual?
El talento no tiene precio. Para todo lo demás: mastercard
viernes, 12 de junio de 2009
Tengo un problema
Creo que tengo un problema con internet. Pensaba que no, pero es cierto. Desde que mi vecino benefactor ha desaparecido (llevaba tres años enganchada a su linea) tengo mono. No es que me pase horas y horas, dandole al navegador. Pero antes, me conectaba veinte minutitos y veia el correo, leia el periódico, me metía en el facebook a cotillear... y ahora ni eso. Y lo hecho de menos, ¡vaya que si lo hecho de menos! Y ahora viene el dilema... ¿me pongo ADSL en mi casa y me voy a vivir allí? ¿Convenzo a mis padres para que lo pongan y yo pago la diferencia? ¿Me pago un mini modem de esos para conectarme cuando quiera? Anda que no me fastidia pagar por lo que he tenido gratis... (e ilegalmente).
Pero la cuestión es, ¿cuántas necesidades irreales se me han creado con las nuevas tecnologías? Ya no hablo de la tele ni de la radio, que conozco desde que nací. Ni del coche, sin el que ahora me costaría vivir, porque son elementos que están ahí, desde siempre, es decir, desde que naci. Hablo de internet, del teléfono movil, del ordenador... de todas aquellas cosas que han ido apareciendo a lo largo de mis treintaiun años de vida, sin las que antes vivía, y de las que ahora me resulta complicado prescindir. Y no es que sea una forofa de todas ellas, pues no me paso enganchada al movil las veinticuatro horas y a veces lo enciendo a las once o doce de la mañana (total, se que nadie me va a llamar). Ni tampoco me paso las horas muertas ante el ordenador... pero siento que si no tengo esa pequeña conexión con los demás es como si me sintiera aislada, como si perdiera la oportunidad de recibir una llamada o mensaje inesperado, que quien sabe si puede cambiar mi vida. Como cuando te llaman tus amigos para que salgas un rato. Antes, sin movil, te quedabas en casa y punto. Ahora cuando ves la llamada perdida y no te has dado cuenta, te llevan los demonios.
En suma, son pequeñas cargas que nos van lastrando, aunque no somos conscientes de ello hasta que un día te quedas sin la conexión gratuita a internet de tu anónimo vecino o te dejas el movil en casa. Pequeñas necesidades, pequeños consumos, que te hacen ser cada vez más dependientes de lo exterior, de lo tecnológico, de lo efimero. Ahora trato de recordar lo que hacía antes de que el internet entrara en mi vida: leía, veía más la tele, dibujaba, imaginaba, pensaba o sencillamente me aburría. Quizás debería hacer eso: volver a lo anterior o directamente recuperar el placer del aburrimiento.
Pero la cuestión es, ¿cuántas necesidades irreales se me han creado con las nuevas tecnologías? Ya no hablo de la tele ni de la radio, que conozco desde que nací. Ni del coche, sin el que ahora me costaría vivir, porque son elementos que están ahí, desde siempre, es decir, desde que naci. Hablo de internet, del teléfono movil, del ordenador... de todas aquellas cosas que han ido apareciendo a lo largo de mis treintaiun años de vida, sin las que antes vivía, y de las que ahora me resulta complicado prescindir. Y no es que sea una forofa de todas ellas, pues no me paso enganchada al movil las veinticuatro horas y a veces lo enciendo a las once o doce de la mañana (total, se que nadie me va a llamar). Ni tampoco me paso las horas muertas ante el ordenador... pero siento que si no tengo esa pequeña conexión con los demás es como si me sintiera aislada, como si perdiera la oportunidad de recibir una llamada o mensaje inesperado, que quien sabe si puede cambiar mi vida. Como cuando te llaman tus amigos para que salgas un rato. Antes, sin movil, te quedabas en casa y punto. Ahora cuando ves la llamada perdida y no te has dado cuenta, te llevan los demonios.
En suma, son pequeñas cargas que nos van lastrando, aunque no somos conscientes de ello hasta que un día te quedas sin la conexión gratuita a internet de tu anónimo vecino o te dejas el movil en casa. Pequeñas necesidades, pequeños consumos, que te hacen ser cada vez más dependientes de lo exterior, de lo tecnológico, de lo efimero. Ahora trato de recordar lo que hacía antes de que el internet entrara en mi vida: leía, veía más la tele, dibujaba, imaginaba, pensaba o sencillamente me aburría. Quizás debería hacer eso: volver a lo anterior o directamente recuperar el placer del aburrimiento.
jueves, 21 de mayo de 2009
Vicios
El otro dá, en una de mis clásicas meditaciones absurdas, me dio por pensar en si tengo vicios. Mi padre dice que vicios hay que tener, pero sólo los justos. Si entendemos el vicio como obrar mal continuadamente (es lo que pone en el diccionario) creo que no tengo ninguno de los considerados clásicos: no bebo alcohol con asiduidad, no fumo, no soy una obsesa del sexo, no soy especialmete noctámbula, no juego a las cartas ni a la loteria, ni me compro ropa o zapatos cada dos por tres... vamos, que creo que soy una aburrida.
El único vicio que reconozco en mi es el de morderme las uñas. Con ese no puedo, y mira que lo he intentado. Ahora voy por mi enésima tentativa pero no sé... desde los cuatro años estoy enganchada a mis uñas y no se bien porqué. lei en un sitio que para evitar hacer esto había que observar cuando te mordías las uñas y tras hacerlo, me descubrí a mi misma comiendome las uñas en pequeños trayectos (de mi casa a la piscina, de mi casa al curro) e incluso algún sábado por la noche. También cuando una uña está mal (en cuanto a forma) tampoco puedo resistirme, ni tampoco ante un padrastro...
Dicen que se debe a la ansiedad, aunque yo no me veo especialmente ansiosa. No sé. Veo as uñas de las artistas y de algunas conocidas y me encantaría tenerlas,pero son más de 24 años de vicio uñil, así que imposible recuperar ese tiempo perdido.
¿Y el deporte? Dado que no es malo no lo considero vicio, aunque a veces admito cierta obsesión mental con el ejercicio.
¿Y el chocolate y los dulces? No los como todos los días, pero reconozco que me gusta tenerlo a mano... por si acaso.
¿Y lo del orden? O al menos a que las ocsas parezcan ordenadas. ¿Vicio? ¿Costumbre? ¿Obsesión? Casí preferiría tener los vicios clásicos...
El único vicio que reconozco en mi es el de morderme las uñas. Con ese no puedo, y mira que lo he intentado. Ahora voy por mi enésima tentativa pero no sé... desde los cuatro años estoy enganchada a mis uñas y no se bien porqué. lei en un sitio que para evitar hacer esto había que observar cuando te mordías las uñas y tras hacerlo, me descubrí a mi misma comiendome las uñas en pequeños trayectos (de mi casa a la piscina, de mi casa al curro) e incluso algún sábado por la noche. También cuando una uña está mal (en cuanto a forma) tampoco puedo resistirme, ni tampoco ante un padrastro...
Dicen que se debe a la ansiedad, aunque yo no me veo especialmente ansiosa. No sé. Veo as uñas de las artistas y de algunas conocidas y me encantaría tenerlas,pero son más de 24 años de vicio uñil, así que imposible recuperar ese tiempo perdido.
¿Y el deporte? Dado que no es malo no lo considero vicio, aunque a veces admito cierta obsesión mental con el ejercicio.
¿Y el chocolate y los dulces? No los como todos los días, pero reconozco que me gusta tenerlo a mano... por si acaso.
¿Y lo del orden? O al menos a que las ocsas parezcan ordenadas. ¿Vicio? ¿Costumbre? ¿Obsesión? Casí preferiría tener los vicios clásicos...
martes, 5 de mayo de 2009
La nueva era en el País Vasco
Hoy comienza el debate de investidura para elegir al nuevo lehendakari en el País Vasco. Patxi López, el elegido, será el primer presidente autonómico no nacionalista de Euskadi. A mi me parece bastante bien, tras treinta años de tiranía nacionalista, que poco a poco ha minado las instituciones y la educación. Me ha hecho gracia la reacción de Ibarretxe (o yo o el caos) que se corresponde con la típica rabieta del que está acostumbrado a mandar y al que de repente, un revés, le saca de quicio, le subleva.
Pero el que cambie el signo político del partido gobernante del País Vasco no creo que cambie muchas cosas. Me gustaría equivocarme y ver como se acometen reformas estructurales de calado por ejemplo, en el terreno de la educación. Pero me temo que no va a ser así, o que aquello que se haga, no va a ser suficiente.
Nunca he visitado el País Vasco. En teoria, no debería opinar, pues como dicen los que llaman a la tertulia de Luis del Olmo "para hablar de Euskadi hay que vivir aqui", argumento que personalmente me parece una patochada. Pero mi opinión tengo, y francamente, creo que la frase de Arzallus "unos mueven el árbol y otros recogen las nueces" reflejan perfectamente lo que ocurre allí. El independentimo vasco no se basa, ni mucho menos, en la supremacia de la raza vasca, en su identidad diferente y otras bobadas que se creen los fanáticos de ETA. El origen del deseo independentista se basa en el dinero, en el deseo de la burguesia vasca en controlar el dinero y el poder institucional (me está quedando un discurso un poco marxista) y ETA, mediante sus atentados, ha ayudado al PNV ha conseguir este objetivo, aún no consumado. Y por supuesto con el beneplácito de muchos ciudadanos de allí (aunque defendemos que el miedo es libre).
Podría extenderme mucho más, pero hoy no me apetece. Esperemos que Patxi López sea el nuevo Obama vasco...
Pero el que cambie el signo político del partido gobernante del País Vasco no creo que cambie muchas cosas. Me gustaría equivocarme y ver como se acometen reformas estructurales de calado por ejemplo, en el terreno de la educación. Pero me temo que no va a ser así, o que aquello que se haga, no va a ser suficiente.
Nunca he visitado el País Vasco. En teoria, no debería opinar, pues como dicen los que llaman a la tertulia de Luis del Olmo "para hablar de Euskadi hay que vivir aqui", argumento que personalmente me parece una patochada. Pero mi opinión tengo, y francamente, creo que la frase de Arzallus "unos mueven el árbol y otros recogen las nueces" reflejan perfectamente lo que ocurre allí. El independentimo vasco no se basa, ni mucho menos, en la supremacia de la raza vasca, en su identidad diferente y otras bobadas que se creen los fanáticos de ETA. El origen del deseo independentista se basa en el dinero, en el deseo de la burguesia vasca en controlar el dinero y el poder institucional (me está quedando un discurso un poco marxista) y ETA, mediante sus atentados, ha ayudado al PNV ha conseguir este objetivo, aún no consumado. Y por supuesto con el beneplácito de muchos ciudadanos de allí (aunque defendemos que el miedo es libre).
Podría extenderme mucho más, pero hoy no me apetece. Esperemos que Patxi López sea el nuevo Obama vasco...
martes, 21 de abril de 2009
El zambombo toca su fn
Se han empeñado en que me compre un coche. El zambombo (nombre familiar del Opel Astra que conduzco) tiene ya dieciocho años y da claros sintomás de senectud. Con más de doscientos mil kilómetros 8cientonoventa y seis declarados, unos treina o cuarenta mil más "ocultos") ha pertenecido a una autoescuela y está con nosotros desde el año noventa y cinco. Le falla el motor de arranque, el alternador no carga bien... pero aún así, va como un tiro y el motor, como dice mi hermano, es indestructible. Pero el otro día falló y como me tuve que llevar el coche de mi padre a trabajar a él le entraron las prisas porque claro, el coche está a punto de convertirse en una pesada carga económica por sus reparaciones constantes. Y aprovechando que la madre de un amigo de mi hermano vende su coche (un Peugeot 206, de cuatro años, diesel, con catorce mil kilómetros) por 5.500 euros (oferta no baladí) pues nada, me están empujando a que me lo compre. Y yo tengo dinero, si, pero si me gasto eso, me quedo casi a cero (con cuatro mil euros). No me preocupa gastarme ese dinero. Lo que me preocupa es no poder ahorrar, porque entre el piso y los gastos que de derivan del mismo, ahorro muy poco dinero. Yo tenía pensamiento de aguantar con el zambombo lo más posible (unos cuatro o cinco años más), para recuperarme un poco en mi economía y comprarme un coche de segunda mano decente. Pero admito que esta oferta no se puede desaprovechar...
Pero me da pena mi Astra. En el invierno es frio y en el verano caluroso, es cierto. No tiene elevalunas eléctrico ni cierre cetnralizado, pero es un coche pesado que me hace sentirme segura cuando conduzco. No quiero fliparme con un coche semi nuevo, rápido, que soy capaz de ponerme a tope y estrellarme a las primeras de cambio. Además el 206 no es umodelo que me guste mucho... Prefiero un Clio, un C-4, un Toyota Corolla.... Pero eso se sale de mi presupuesto actual y de mi presupuesto de los próximos diez años. Es una mierda ser pobre.
Pero me da pena mi Astra. En el invierno es frio y en el verano caluroso, es cierto. No tiene elevalunas eléctrico ni cierre cetnralizado, pero es un coche pesado que me hace sentirme segura cuando conduzco. No quiero fliparme con un coche semi nuevo, rápido, que soy capaz de ponerme a tope y estrellarme a las primeras de cambio. Además el 206 no es umodelo que me guste mucho... Prefiero un Clio, un C-4, un Toyota Corolla.... Pero eso se sale de mi presupuesto actual y de mi presupuesto de los próximos diez años. Es una mierda ser pobre.
martes, 7 de abril de 2009
Perder el sentido de la realidad
He observado a lo largo de los años, que las parejas que llevan muchos años juntos "pierden el sentido de la realidad" en referencia a las relaciones sentimentales. "Anda, si no tienes novio es porque no quieres" o "¿Y cuándo te echas novio?" o bien "¿Cómo te acuestas con uno que acabas de conocer la misma noche?" son algunos de sus comentarios. Y yo siempre pienso que han perdido el sentido de la realidad. Han olvidado, porque hace muchos años que no están en el mercado, que es difícil encontrar una persona con la que compartir tu vida. Quizá encontrar un polvo no es tan complicado (aunque para algunas personas como yo también lo es) pero encontrar una persona a la que quieres, que te quiera, y más a determinadas edades, es complicado. No digo que los emparejados no hayan pasado las dificultades iniciales, pero ya se les ha olvidado. En suma. que según los tiempos que corren, encontrar a alguien es una suerte, una loteria.
También olvidan, o directamente no lo han vivido, lo duro que resulta estar solo. Y que a veces echas de menos los besos, los abrazos, sentirte deseada y querida y por eso tienes sexo por una noche: no solo por el deseo físico, sino por soledad espiritual.
A mi me preocupa haber perdido esto: el sentido de la realidad. Tras dos años de idas y venidas con Juan Carlos y nuestra ruptura definitiva, una parte de mi cree que dentro de unos meses va a encontrar al hombre de su vida. Esa parte ha olvidado que solo he estado con cinco chicos, que solo me he acostado con dos, que nunca he ligado mucho, que siempre he tenido dificultades para relacionarme con el sexo opuesto por mi timidez, que siempre me ha costado mucho enamorarme y que solo he tenido una relacion de verdad, lo cual es bastante patético con mis 31 años de edad. Patético y triste. En cierto sentido he perdido el sentido de la realidad porque he olvidado lo mal que se pasa cuando te tiras dos o tres años sin que nadie te de la mano, sin que nadie te bese en los labios o te abrace o te haga sentir especial.
Ahora estoy disgustada porque Juan Carlos y yo hemos roto para siempre. Mi parte racional dice que es lo correcto pero mi parte emocional está hecha polvo porque sabe que se ha perdido una oportunidad de oro para tener una experiencia vital importantisima: la convivencia con un hombre. Pero se que el berrinche se pasará en unos días. Ahora me queda lo más difícil. La tristeza, la sensación de soledad, la apatía, que un día, de repente, se asentará en mi. Y estaré hecha polvo y luego se pasará en dos días, pero volverá a las pocas semanas, a los meses, porque estará ahi latente, nunca se irá. Desde hace unos años siento que me falta algo, y ese algo es un compañero de viaje, alguien con quien compartir mi vida. Cuando estaba con Juan Carlos esto no lo sentía. Ahora mi sensación de agobio por no tenerlo es mayor porque veo que pasa el tiempo, que cada vez quedan menos hombres, que mis amigos hacen su vida, que mis amigas del barrio viven felizmente casadas con sus niños... en suma... que a veces me siento más sola que la una (aunque se que no lo estoy), sensación que se evaporó durante mi noviazgo con Juan Carlos.
Y así, sólo puedo decir que soy mujer, tengo treinta y un años, y me siento muy sola, incapaz de querer a nadie, perdida, sin rumbo y en el lodo (como el bolero) y muy, muy, muy triste. Muy triste porque el maldito Lobo estepario de Hesse es uno de los caracteres más importantes en mi. Y lo odio
También olvidan, o directamente no lo han vivido, lo duro que resulta estar solo. Y que a veces echas de menos los besos, los abrazos, sentirte deseada y querida y por eso tienes sexo por una noche: no solo por el deseo físico, sino por soledad espiritual.
A mi me preocupa haber perdido esto: el sentido de la realidad. Tras dos años de idas y venidas con Juan Carlos y nuestra ruptura definitiva, una parte de mi cree que dentro de unos meses va a encontrar al hombre de su vida. Esa parte ha olvidado que solo he estado con cinco chicos, que solo me he acostado con dos, que nunca he ligado mucho, que siempre he tenido dificultades para relacionarme con el sexo opuesto por mi timidez, que siempre me ha costado mucho enamorarme y que solo he tenido una relacion de verdad, lo cual es bastante patético con mis 31 años de edad. Patético y triste. En cierto sentido he perdido el sentido de la realidad porque he olvidado lo mal que se pasa cuando te tiras dos o tres años sin que nadie te de la mano, sin que nadie te bese en los labios o te abrace o te haga sentir especial.
Ahora estoy disgustada porque Juan Carlos y yo hemos roto para siempre. Mi parte racional dice que es lo correcto pero mi parte emocional está hecha polvo porque sabe que se ha perdido una oportunidad de oro para tener una experiencia vital importantisima: la convivencia con un hombre. Pero se que el berrinche se pasará en unos días. Ahora me queda lo más difícil. La tristeza, la sensación de soledad, la apatía, que un día, de repente, se asentará en mi. Y estaré hecha polvo y luego se pasará en dos días, pero volverá a las pocas semanas, a los meses, porque estará ahi latente, nunca se irá. Desde hace unos años siento que me falta algo, y ese algo es un compañero de viaje, alguien con quien compartir mi vida. Cuando estaba con Juan Carlos esto no lo sentía. Ahora mi sensación de agobio por no tenerlo es mayor porque veo que pasa el tiempo, que cada vez quedan menos hombres, que mis amigos hacen su vida, que mis amigas del barrio viven felizmente casadas con sus niños... en suma... que a veces me siento más sola que la una (aunque se que no lo estoy), sensación que se evaporó durante mi noviazgo con Juan Carlos.
Y así, sólo puedo decir que soy mujer, tengo treinta y un años, y me siento muy sola, incapaz de querer a nadie, perdida, sin rumbo y en el lodo (como el bolero) y muy, muy, muy triste. Muy triste porque el maldito Lobo estepario de Hesse es uno de los caracteres más importantes en mi. Y lo odio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)